Pasaron varios días hasta que alguien reparó en que los sueños habían desaparecido.


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domingo, 6 de septiembre de 2015

Publicación inminente

¡Traigo buenas noticias!

5 años después de La traición de Wendy llega mi segunda novela. Justo esta semana he firmado el contrato para publicar, ahora sí, El Desencantador. La editorial que ha dado el "Sí, quiero" es Ediciones en Huida, con quienes ya aparezco en la antología de poesía joven andaluza La vida por delante.

En realidad comencé a escribir la novela durante mi Erasmus en Swansea, en 2007, aunque la dejé pasados unos años, incapaz de avanzar. No fue hasta diciembre de 2011 que decidí retomarla con ganas y, tras dos meses de escritura febril en la Residencia de Estudiantes de Madrid, la concluí en febrero de 2012. Estos años, aparte de tratar de encontrarle editorial, me han servido para corregir, reescribir, reestructurar... en definitiva, para mejorar el libro. Creé este blog para aportar cualquier novedad que surgiera al respecto, aunque también le acompañará otro, Las pelis de Damián, sobre la particular experiencia que hemos tenido el protagonista y yo con las películas citadas a lo largo del libro.

Previsiblemente la novela verá la luz en octubre y, si todo va como planeado, podré presentarla en Sevilla, Málaga, Madrid, Bélmez, Granada y, más adelante, Barcelona. Pero todo a su tiempo, aunque por lo pronto os dejo un poco de información sobre el libro:

Se trata de una novela juvenil de misterio y fantasía. Todo comienza cuando desaparecen los sueños en el mundo y Damián, un adolescente cinéfilo, se ve arrastrado al verdadero motivo por el cual ha ocurrido esto. Amor, magia, cine y crecimiento se dan la mano en un libro que transcurre entre Granada y Barcelona, eso sí, como nunca las hemos visto.

Os invito a seguir al tanto de lo que se cuece con respecto a la novela en este blog. A continuación dejo el vídeo que grabé para la inauguración de la biblioteca de Bélmez de la Moraleda, donde además leo el comienzo de El Desencantador.


¡Nos vemos pronto con este nuevo bebé de tinta y papel!

viernes, 31 de agosto de 2012

Más Marilyn

Este mes, en agosto de 2012, se ha celebrado el 50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe. A mí Marilyn Monroe nunca me ha llamado especialmente la atención, pero un día soñé con ella. Con ella y con Damián, y ese sueño era importante, lo supe después.
A raíz de ese sueño, reestructuré la novela, su forma y su fondo, y le dediqué todo capítulo al personaje. Para ello, tuve que ver algunas de sus películas que no había visto. Había visto, por ejemplo, Niagara, una vez en la que quería descubrir a la actriz en un registro dramático, ya que casi siempre la contrataban para hacer comedias dada su facilidad y vis cómica. Por no hablar de escenas de baile y cante en las que deslumbraba. A raíz de leer novelas sobre ella, descubrí que la persona era mucho más interesante que el personaje, y me resultó imposible no enamorarme de una chica normal, sí, una chica normal con mil miedos e inseguridades, con una vida en absoluto fácil, con una sensibilidad exquisita.









Marilyn era, en resumidas cuentas, un monstruo, una de esas personas venidas no se sabe bien de dónde a arramplar con todo, aunque fuera finalmente todo lo que arramplara con ella. Por eso se convirtió en una pieza fundamental de El Desencantador, y por eso cada vez que ahora veo una foto suya y miro sus ojos me angustia comprobar la oscuridad y el genio que habitaba en ellos.

lunes, 2 de julio de 2012

Cineclub

Hoy abre el Cineclub de El Desencantador. Aquí, justo a la derecha, podéis encontrar una lista con todas las películas citadas de manera directa o indirecta en la novela. El hecho de que Damián sea un cinéfilo precoz (con 14 años, se ha alimentado de clásicos y no tan clásicos desde pequeño) es determinante en el fondo y la forma. Por eso, me estoy proponiendo una locura: dado que llevo varios años dedicándome a esto de la crítica cinematográfica gracias a mis colaboraciones en diversos medios (Cinempatía, Gazeta20...), tal vez sea la hora de redactar una crítica de todas las películas que aparecen, por si acaso los lectores quieren tener más información de estas referencias. Esto, claro está, implica crear un nuevo blog, pero no me achanto. También volver a ver todas las películas, y tampoco me echa atrás. Es más, creo que disfrutaré como un enano. Supongo que es hora de abrir Las pelis de Damián.



martes, 7 de febrero de 2012

El cine

El Desencantador está protagonizada por un cinéfilo. Cuando yo era pequeño, vivía en Bélmez de la Moraleda, mi pueblo. Ahí no había cine ni videoclub o algo parecido, y en mi casa no se solía ver cine más allá de las películas que emitían por televisión. De este modo, aunque supongo que siempre me apasionó, nunca tuve la ocasión de empaparme de esta maravilla que supone la magia del cine. Con dieciséis, diecisiete años, cuando viajaba a Granada, solía comprar de vez en cuando alguna película. Compraba todos los meses las dos revistas de cine que llegaban al pueblo, Fotogramas y Cinemanía. Me encantaba leer sobre cine. Comencé a memorizar repartos completos de películas que no había visto. Era una aproximación curiosa al cine, desde el papel en lugar de la pantalla. En cualquier caso, esto me conformó un bagaje y cierto criterio. Comencé a comprar películas como 21 gramos, 2046 o Lost in translation, por citar tres ejemplos. Las amaba. Por eso, cuando llegué con 18 recién cumplidos a Granada, me hice socio de un cineclub y todas las semanas iba una o dos veces al cine, no importaba si solo o acompañado.  Veía todo el cine que podía, todo el cine que no había visto en quince, dieciséis años. No dejaba de ver cine de los mejores directores, de las mejores tradiciones, de los mejores festivales. Me hice un poco elitista. Del mismo modo, empecé a escribir crítica cinematográfica en mi blog personal. De ahí llegué a otros muchos blogs y conocí gente brillante en Internet que amaba tanto el cine como yo, pero que sabían mucho más. Me ofrecieron la ocasión de colaborar con la revista Cinempatía, como hago desde 2007 con nula regularidad. Eso me hizo colaborar con otros medios, conocer más gente y más cine. Amar el cine, podría decirse, por encima de la literatura.
     Por lo general, a los protagonistas de mis historias les gusta la cultura: música, cine, literatura... porque no concibo el mundo sin esto. El mundo sería horrible sin cultura, tan gris todo. Damián, el prota de esta novela, no podía ser menos. De hecho, es mucho más: ama tanto el cine que le gustaría ser director, pero aún es muy joven, tiene 14 años. De todos modos, eso no le impide disfrutar y saber de actuaciones, planos, guiones, iluminación...
     Por eso el cine es una parte indispensable de la novela. No sólo en la personalidad del protagonista, sino en el desarrollo de la historia y la forma de redactarla. La presentación de ciertas partes del libro son eminentemente cinematográficas, y si pudiera serían fragmentos de películas, pero es parte de la magia de la literatura: abstraerte a donde el escritor quiera.
     Muchas veces he lamentado no haber tenido la ocasión de beber toda la cultura, todos los referentes culturales que otros sí pudieron, no haber tenido el estímulo. Descubrí la biblioteca del pueblo por un amigo y eso me cambió la vida. Desde entonces, iba todos los días. Mis padres no fueron quienes me llevaron a la biblioteca, me llevó un amigo con 9, 10 años, no sé bien. Al cine no me llevó nadie, y por eso espero que a Damián lo hayan guiado tan bien como yo querría. Por eso sus padres, como impronta y demiurgos, tienen un papel tan relevante en la vida de Damián.


Lo dicho: Luces. Cámaras. ¡Acción!