Pasaron varios días hasta que alguien reparó en que los sueños habían desaparecido.


martes, 28 de junio de 2016

Últimas presentaciones

Presentación Librería La Pantera Rossa en Zaragoza junto a Juan Madrigueras y Sandra


Presentación Llibreria Documenta en Barcelona junto al escritor Sergi Martín

viernes, 29 de abril de 2016

Estructurar una novela

Hace unos meses le prometí a la escritora Patricia García-Rojo este texto. Voy lento, pero voy al grano.

Si de algo nos gusta hablar a los escritores más que de libros, es sin duda del proceso de creación de los mismos. Patricia tenía curiosidad por la estructura de El Desencantador (al menos, es la duda que me planteó cuando hablamos de la novela), y no es la única lectora que hace hincapié en este aspecto del libro.



¿Por qué escoge uno una estructura y no otra al contar una historia? En mi caso, por una combinación de factores. La escritura de El Desencantador fue muy espaciada en el tiempo y experimental. En un principio sólo me interesaba romper un poco la narración lineal, y queda evidente en la primera parte del libro. De hecho, quise dividir la novela en tres grandes partes bien diferenciadas entre sí, como si cada cual perteneciera a un género propio, y también quise reflejarlo en la estructura:

En la primera, junto a los acontecimientos que se narran se intercalan recuerdos, sueños del protagonista e incluso algún texto de otra naturaleza. Me explicaré:

  • En el caso de los recuerdos, parten de la propia naturaleza del protagonista. Dada su enfermedad, Damián ha olvidado momentos importantes de su vida. Me resultó interesante arrojar a la cara del lector algunos de estos recuerdos olvidados para darle cierta ventaja con respecto al propio protagonista, otorgar una doble lectura a hechos que suceden en el libro y que, a raíz de un recuerdo perdido, cobran un significado o matiz distinto. Además, me permitía hasta cierto punto no tener que abusar del narrador omnisciente para sobreexplicar ciertos acontecimientos o situaciones.
  • Los sueños se cuelan entre la narración por coherencia con lo que cuento. La novela comienza cuando desaparecen los sueños en el mundo y se instaura una especie de caos, de ahí que rompan con la linealidad del relato y, además, me permitan jugar con la experimentación narrativa, ya que los sueños carecen de lógica.
  • El capítulo 3, "La suerte", también se aleja del día a día de Damián para contar una historia paralela que, por culpa del destino, hará cambiar la vida del protagonista por completo. Como recurso narrativo, es una especie de prolepsis, en concreto una catáfora que sólo se entenderá al final del capítulo 4.
  • Al primer capítulo le sigue un ejercicio de la clase de lengua donde sus compañeros hacen una descripción de Damián. Me pareció una forma sencilla y poco convencional para conocer al protagonista nada más comenzar la novela sin necesidad de las típicas presentaciones que ralentizaran el avance de la trama. Quería ir al grano.

La segunda parte de la novela supone una ruptura con la primera. En especial temáticamente, y en cuanto a la estructura quise reflejarlo del siguiente modo: narración lineal, del tirón, sin interrupciones o digresiones que nos sacaran del meollo. Eso sí, jugué con el tiempo para hacerlo lo más plástico posible.

Y así llegamos a la tercera, donde hay un cambio sustancial de tono otra vez que se refleja en la forma: el relato es más maduro, los conceptos que trata cada capítulo son más claros, y el ritmo se asienta de nuevo de acorde con el contenido. Podría decirse que en esta parte, salvo por varias entrevistas entre Damián y su psiquiatra, la narración vuelve a ser lineal, centrada en el desarrollo del protagonista y su percepción del mundo.
Lo curioso aquí es que esta tercera parte, en el planteamiento original de la novela, iba a ser un mero epílogo de cinco o seis páginas. Sin embargo, a medida que trabajaba en el desarrollo de El Desencantador, me di cuenta de que ese epílogo era clave, hasta el punto de desarrollarlo y convertirlo en toda una parte de la novela.
Por último, la novela cierra con otro recuerdo perdido de Damián que pone en perspectiva lo que acabamos de leer y arroja un poco de esperanza como broche final. Además, me parecía lógico cerrar con un recuerdo una novela que trata tanto la memoria. ¿Es un detalle caprichoso este recuerdo al final de todo? Por supuesto, pero qué iba a ser de la literatura sin este pensar fuera del círculo.


lunes, 7 de marzo de 2016

Reseña en La cueva del erizo

Aquí os traigo la cuidadosa, generosa y profunda reseña de la lectura que ha hecho Mérope Almaraz de El Desencantador. Os la dejo en La cueva del erizo:

El Desencantador comparte una cualidad con otras obras del autor: parte de una persona cualquiera, del imaginario común, de una realidad cotidiana; y de repente te abofetea para hacerte despertar.


lunes, 25 de enero de 2016

Sueño

Hay un hombre mayor con barba, pero todo está tan oscuro que no se le ve la cara. A  pesar de ello, se percibe la vejez en el conjunto. Tal vez por la posición de su cuerpo, algo inclinado, o por el aura que emana de autoridad en el espacio vacío que lo rodea. El vacío pertenece a una sala inmensa, aunque delante hay una puerta que alcanza cuatro metros de altura. La sala está oscura, como si las sombras se hubieran hecho con ella. El hombre avanza hasta salir por la puerta y mira directamente hacia aquí. El tiempo se congela, se nota en el aire que ha dejado de moverse y en las hojas que quedan suspendidas en el cielo.

El hombre extiende la mano, abre el puño y de éste cae, como una gota de agua, una línea que se convierte en un bastón de madera. Cuando toca el suelo, de la mano vuelve a nacer otro material: dos líneas de metal resbalan alrededor de la madera en espiral hasta unirse en la punta inferior. El bastón ya está formado. El dueño de éste da unos pasos alrededor, eleva el brazo del bastón y empieza a girarlo con los dedos sobre él como lo harían las aspas de un helicóptero. El tiempo vuelve a ser, las hojas caen al suelo y el viento sigue su camino. Varias sombras se adelantan tras el anciano, que ahora está encapuchado, pero no se enfocan lo suficiente. No obstante, cualquiera juraría que no son humanas. El bastón sigue girando y sobre él se forma un remolino. El hombre de debajo pasa a ser el ojo de un huracán que crece por momentos; varios haces de luz se unen al tornado de aire dándole mayor entidad. En cuestión de segundos, esas luces iniciales se transforman en chorros de luz azulada que llegan por todas partes. El remolino crece entre los edificios que lo protegen y se convierte en una criatura incontrolada que trata de absorber todas las tonalidades del cielo sobre él. Las nubes caen en la trampa, el humo de algunas chimeneas e incluso los pájaros más débiles acaban por unirse a la corriente de aire y energía.

El hombre no es ni tan siquiera la punta del alfiler de la columna giratoria y luminosa, y aunque sostiene el bastón con fuerza parece que el peso es demasiado, pues su espalda se dobla un poco hacia atrás. Las sombras que lo rodean parecen definirse algo más: patas, garras, alas… nada concreto. Cuando se da cuenta de que el remolino es demasiado para él y la capucha cae hacia atrás, lanza un alarido hacia el infinito. El aire, la luz, la energía, las nubes, los pájaros, todo cae dentro del bastón, que devora la columna como un desagüe hasta que la última corriente invisible desaparece. El hombre cae al suelo abatido. Entonces despiertas.

lunes, 4 de enero de 2016

martes, 10 de noviembre de 2015

Portada

Una de las ventajas de publicar con una editorial pequeñita como Ediciones en Huida es que están abiertos a sugerencias. En ninguno de mis tres anteriores libros pude tomar decisión sobre la portada (lo más parecido fue mi exigencia de un libro azul para Nosotros, que poseemos la tierra).
Teniendo como tengo enormes amigos enormes ilustradores, me hacía especial ilusión una colaboración para crear algo bello y con lo que me sintiera identificado.Ya había intentado que Juan Madrigueras, mi querido amigo Javi, pudiera ilustrar el libro anterior, aunque en la editorial no lo permitieron debido a que formaba parte de una colección.
Desde el primer momento Martín, mi editor, estuvo abierto a mis sugerencias, y con cautela le ofrecí la portada de un ilustrador en quien tenía fe ciega. Con esa misma fe accedió, y entonces le di a Juan Madrigueras las siguientes indicaciones (extraídas de nuestra conversación en FB tal cual):

me gusta la idea de un cine vacío
una de estas pequeñas salas de arte y ensayo
a oscuras, sentados en primera fila el prota y marilyn
están viendo una peli, están solos
ven Up
el lector los mira desde la pantalla

Desde el primer momento, como digo, Javi se mostró entusiasmado con la idea, y es que habíamos convivido pared con pared el año en que escribí con facilidad inusitada la novela. En principio, no dudó en ofrecerme alguna de las ilustraciones de su proyecto Drink&Sketch. Pensé para mí en un par de ellas, aunque no supe decidirme. En cualquier caso, dio igual, porque al poco me llegó con una primera propuesta firme de portada tal cual:


Y ahí estaban las manos del Viejo, cierto, y la forma de la magia, e incluso el corazón que representa lo que sienten Damián y Adriana. Era una de las opciones que había barajado yo de entre los dibujos del blog de Juan Madrigueras. No obstante, había dos peros: echaba de menos a Norma y yo quería un libro rojo.
Así, Javi, según mis indicaciones ya estaba trabajando en un boceto que me enamoró desde el primer momento, a lápiz y sin depurar. Sólo imaginar esto en mi libro me hacía todo lo feliz que podía ser. ¿Cómo había logrado Javi representar lo que pasaba en el libro con tanta claridad? Debía ser la magia. En cualquier caso, éste fue el cebo:
Una preciosidad, sí.
Se lo dije con la mano en el corazón: AMO este dibujo, cada detalle, la fuerza que tiene. Sí, por favor, sí. Javi tomó su boceto, lo trató digitalmente y diseñó varios modelos de portada en distintos colores, para que yo escogiera:










El resto es Historia: me gustaban tanto todos los colores que quería una colección entera, diez ejemplares de cada color, pero tocaba tomar una decisión. Por el contenido del libro, el diseño que más me pegaba era el de azul grisáceo que tan bien representa el ambiente otoñal y melancólico de la novela. Sin embargo, dos colores me habían desarmado por completo: rojo y amarillo. Me parecían eléctricos, poderosos y muy atractivos, juveniles. Javi, que tiene mucho más tacto y maña que yo para estas cosas, me propuso que sometera a votación la elección definitiva de la portada, y eso hice, con apoyo de la editorial, en redes sociales: ¿Rojo o amarillo? Y la gente votó como loca, entre likes, retweets y comentarios.
¿Qué sucedió? Que el pueblo es soberano, y  la mayoría se decidió por el amarillo. Desde la editorial introdujeron algún cambio menor para adecuar los diseños de Javi a la línea de la colección, y el resultado definitivo, como todo el mundo sabe a estas alturas, fue esta pasada de portada que promete, revela y seduce, da una ligera idea de, provoca cierta sensación de, promete como.


sábado, 12 de septiembre de 2015

El momento en que terminé la novela

24/02/2012


Cinco años.
Comencé El Desencantador en 2007, mientras estaba de Erasmus, sin saber que ese invento sería una novela. Bueno, de hecho comencé a escribir con una novela en mente, pero sin nada más. Sólo un punto de partida: un mundo donde han desaparecido los sueños y un chaval que sueña con el cine. La novela, cuando no se podía llamar aún así, fue dando bandazos de un lado a otro con pequeños pasos de hormiga entre ese noviembre galés y un noviembre mucho más oscuro, el de 2009, cuando llegué a un punto de no retorno, un punto en el que habían cambiado tanto las reglas que tenía miedo de seguir escribiendo. No se trataba de la misma novela...
El pasado diciembre, decidí resucitar la historia de Damián y compañía. Asumí las reglas del género en que me encontraba metido y di un giro de tuerca al tercer acto del libro (son, en total, tres partes muy distintas entre sí). Comencé a hacer esquemas y a dotar de una estructura lógica al relato, esto es, sumando los pros y los contras, los conflictos principales y secundarios, repercusiones... traté de hacer que la pequeña relojería funcionara. Encontré en el camino imágenes y personajes maravillosos, pienso en Norma, David o Ruth, cómo no. Pude hacer colisionar dos mundos aparentemente inmiscibles, y aunque el resultado no es armonioso, creo que vale la pena aventurarse en él.
Di rienda suelta a mi amor por el cine, cómo no. Esta novela le debe tanto o más al cine que a la literatura, y esto es decir mucho. A algunos les agobiará, a otros les fascinará, habrá a quien le abra nuevas puertas y ventanas a mundos imposibles. Aquí están de Murnau a Almodóvar, de Radiohead a Pereza, de Anna Frank a Stieg Larsson... los referentes son numerosos y eclécticos. El tono, del tono podría decir que hay tres. En algunas partes, hay incluso sentido del humor, sentido del amor, aunque las más el drama gana la partida. Son en total 231 páginas de extrañeza y de contragénero. Igual he puesto las miras muy altas y no es para tanto. Igual es para más y me quedo corto. En definitiva, El Desencantador comenzó como un cuento de fantasía, pero se transformó en una novela creacional de tintes épicos. Una novela donde está el principio del mundo, quién sabe si el final, donde el cine y el amor son los dos grandes ejes que hacen que la sangre fluya por las venas de Damián, una novela de apariencia sencilla y forma meditada, bastante experimental: caben todos los tiempos verbales y personas narrativas, la lógica alemana y el surrealismo, la narración fluida y la atropellada, los personajes amados y odiados, todos en cierto modo incomprendidos. Pero que no os engañen: El Desencantador es, por encima de todo, una novela mágica.
Me guardé el último capítulo para narrarlo del tirón en un mismo día, cuando ya tenía pensado qué sucedería a continuación y cómo sería. Tenía un esquema con los tres actos, tenía pensada la coda final. Luego, ese falso epílogo. Me puse a ello: Val del Omar de Lagartija Nick, Homenaje a Enrique Morente de Los Evangelistas y Omega de Enrique Morente como banda sonora a todo trapo. Un peta para calentar, tres latas de Cocacola, tres velas a punto de morir. Las horas que se derraman como lluvia. Las cuatro, las cinco, las seis, siete, ocho, nueve, todo ese tiempo para decir lo hemos hecho. Ha nacido una novela, joder.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Publicación inminente

¡Traigo buenas noticias!

5 años después de La traición de Wendy llega mi segunda novela. Justo esta semana he firmado el contrato para publicar, ahora sí, El Desencantador. La editorial que ha dado el "Sí, quiero" es Ediciones en Huida, con quienes ya aparezco en la antología de poesía joven andaluza La vida por delante.

En realidad comencé a escribir la novela durante mi Erasmus en Swansea, en 2007, aunque la dejé pasados unos años, incapaz de avanzar. No fue hasta diciembre de 2011 que decidí retomarla con ganas y, tras dos meses de escritura febril en la Residencia de Estudiantes de Madrid, la concluí en febrero de 2012. Estos años, aparte de tratar de encontrarle editorial, me han servido para corregir, reescribir, reestructurar... en definitiva, para mejorar el libro. Creé este blog para aportar cualquier novedad que surgiera al respecto, aunque también le acompañará otro, Las pelis de Damián, sobre la particular experiencia que hemos tenido el protagonista y yo con las películas citadas a lo largo del libro.

Previsiblemente la novela verá la luz en octubre y, si todo va como planeado, podré presentarla en Sevilla, Málaga, Madrid, Bélmez, Granada y, más adelante, Barcelona. Pero todo a su tiempo, aunque por lo pronto os dejo un poco de información sobre el libro:

Se trata de una novela juvenil de misterio y fantasía. Todo comienza cuando desaparecen los sueños en el mundo y Damián, un adolescente cinéfilo, se ve arrastrado al verdadero motivo por el cual ha ocurrido esto. Amor, magia, cine y crecimiento se dan la mano en un libro que transcurre entre Granada y Barcelona, eso sí, como nunca las hemos visto.

Os invito a seguir al tanto de lo que se cuece con respecto a la novela en este blog. A continuación dejo el vídeo que grabé para la inauguración de la biblioteca de Bélmez de la Moraleda, donde además leo el comienzo de El Desencantador.


¡Nos vemos pronto con este nuevo bebé de tinta y papel!

sábado, 25 de julio de 2015

Prólogo (una fantasía)

Imagen extraida de http://www.yogallerymagazine.com/es/marilyn-forever
Nadie sabe cómo volvió a cambiar el mundo. Dejad que sea yo quien cuente lo que vimos, lo que intuimos, lo que no llegamos a ver. Para cuando todo se resolvió, yo ya estaba muerta. Nadie habla de las chicas buenas, mucho menos cuando han muerto. Mucho menos cuando son rubias.
            Debería comenzar por el principio de todo, ¿cierto?, la mitología, el origen del mundo, el origen del hombre, el origen de las especies. Debería tal vez comenzar por el origen de la magia. No, la magia no la inventaron los magos en sus espectáculos de circo ambulante y espadas que atraviesan a atrevidas chicas como yo. Pero por mucho que tenga de fundacional el origen de la magia, como se verá todo llegado su tiempo, tampoco creo que deba comenzar por ahí. No, sin duda debería comenzar por los hermanos Meliès, que reinventaron la magia, que nos perpetuaron a nosotras y a los galanes del mundo entero y nos hicieron la única voz válida para contar este tipo de historias.
            Es absurdo. El mundo. El mundo vacío, sí. Una calle desierta, un muchacho que arrastra los pies frente a una muchacha. Pongamos que él se llama Yago; ella, Candela. Es una ciudad grande y hermosa, tal vez desconocida. Podría ser Budapest, Barcelona, México DF. Yago y Candela en medio de la calle desierta. Pongamos que se besan, que dejan caer la ropa, que hacen el amor. Apenas son adultos, tienen la carne tierna y las dudas en las pupilas, pero se besan en medio de la calle vacía. Hace frío. La piel de gallina. Una suerte de gemido, se abrazan, se abrazan, nadie repara en ellos. Porque no hay nadie más.
            Lástima que todo aquello no sucediera así, que haya falseado los datos, que me haga la despistada. En cualquier caso, si la historia comenzara por ahí, nada tendría sentido para vosotros. Si algo aprendí del mundo del espectáculo es que el público busca desconectar, no formar un puzzle extraño. Podría hablar del padre muerto o la madre en duelo, que son temas como muy españoles. Qué pasional todo, sí. Tal vez esté completamente equivocada, yo qué sé, después de todo soy un fantasma (¿pueden equivocarse los fantasmas?), pero sé algo, y ese algo es que el mundo son un viejo encapuchado y un niño melancólico.
            Por eso entiendo que la historia no comience por el principio de los tiempos, o por el origen de la magia. Como todas las historias deben comenzar por alguna parte, ésta lo hizo un día cualquiera, uno de aquellos días que podrían pasar desapercibidos a no ser porque ese día desaparecieron los sueños. Los seres humanos de todo el mundo dejaron de soñar. El resto, es historia,


Con cariño,


Norma

martes, 17 de septiembre de 2013

Carnaval


Con todo, lograron volver a sorprenderlo. Dentro de la planta, los enfermos, los residentes no llevaban los pijamas tristes de siempre, sino ropas variopintas y pintura en las caras y las manos y los pies. En la planta de psiquiatría se celebraba una fiesta de disfraces absolutamente fascinante. De hecho, podría calificarse de demencial. En una esquina, colocados en círculo, se encontraban Norman Bates, Misery, Brad Pitt en 12 monos y varios locos sacados, no cabía duda, de Alguien voló sobre el nido del cuco. Locos que se disfrazan de locos, pensó; más allá, un tipo enorme, como de dos metros, llevaba un pañal y un babero como si fuera el bebé más grande del mundo entero, chupete mediante, unos hombres con cuernos y manchas negras, como vacas, con una camisa de fuerza, ¡vacas locas!, y dos viejitas en silla de ruedas tenían las caras rayadas de negro, naranja y blanco como tigresas. También había un tipo arrastrándose por el suelo con un cartón en espiral que no dejaba de gritar que era un caracol, hecho que pocos parecían adivinar. Una mujer con el pelo cano y recogido en un moño perfecto fumaba un cigarrillo con filtro mientras cantaba "Moon River"; dos tipos no dejaban de propinarse puñetazos entre sí, disfrazados de boxeadores con otro enfermo disfrazado de árbitro payaso, es decir, un payaso con silbato y el uniforme de árbitro. Al final del pasillo, ajena al resto del mundo, se atisbaba la silueta del viejo con su bastón enrevesado y su túnica. Damián avanzó poco a poco en dirección a él con el saco de tela a cuestas. Al menos, con tanto jaleo nadie parecía recaer en su presencia. Eso le aportaba seguridad, de modo que alzó la cabeza dispuesto a enfrentarse al viejo una vez más.

jueves, 27 de diciembre de 2012

PUBLICACIÓN: Santos Inocentes

Habemos publicación. Tenemos editorial: Montena, una especializada en juvenil, que se muestran ilusionados y optimistas con el proyecto. Nos vemos en abril-mayo con Damián y el Desencantador. Mil sorpresas  :D

ACTUALIZACIÓN: esta noticia es falsa. La escribí porque se trataba del 28 de diciembre, como una forma de reírme de mí mismo y mi desesperada búsqueda de editor.

viernes, 31 de agosto de 2012

Más Marilyn

Este mes, en agosto de 2012, se ha celebrado el 50 aniversario de la muerte de Marilyn Monroe. A mí Marilyn Monroe nunca me ha llamado especialmente la atención, pero un día soñé con ella. Con ella y con Damián, y ese sueño era importante, lo supe después.
A raíz de ese sueño, reestructuré la novela, su forma y su fondo, y le dediqué todo capítulo al personaje. Para ello, tuve que ver algunas de sus películas que no había visto. Había visto, por ejemplo, Niagara, una vez en la que quería descubrir a la actriz en un registro dramático, ya que casi siempre la contrataban para hacer comedias dada su facilidad y vis cómica. Por no hablar de escenas de baile y cante en las que deslumbraba. A raíz de leer novelas sobre ella, descubrí que la persona era mucho más interesante que el personaje, y me resultó imposible no enamorarme de una chica normal, sí, una chica normal con mil miedos e inseguridades, con una vida en absoluto fácil, con una sensibilidad exquisita.









Marilyn era, en resumidas cuentas, un monstruo, una de esas personas venidas no se sabe bien de dónde a arramplar con todo, aunque fuera finalmente todo lo que arramplara con ella. Por eso se convirtió en una pieza fundamental de El Desencantador, y por eso cada vez que ahora veo una foto suya y miro sus ojos me angustia comprobar la oscuridad y el genio que habitaba en ellos.

lunes, 2 de julio de 2012

Cineclub

Hoy abre el Cineclub de El Desencantador. Aquí, justo a la derecha, podéis encontrar una lista con todas las películas citadas de manera directa o indirecta en la novela. El hecho de que Damián sea un cinéfilo precoz (con 14 años, se ha alimentado de clásicos y no tan clásicos desde pequeño) es determinante en el fondo y la forma. Por eso, me estoy proponiendo una locura: dado que llevo varios años dedicándome a esto de la crítica cinematográfica gracias a mis colaboraciones en diversos medios (Cinempatía, Gazeta20...), tal vez sea la hora de redactar una crítica de todas las películas que aparecen, por si acaso los lectores quieren tener más información de estas referencias. Esto, claro está, implica crear un nuevo blog, pero no me achanto. También volver a ver todas las películas, y tampoco me echa atrás. Es más, creo que disfrutaré como un enano. Supongo que es hora de abrir Las pelis de Damián.



domingo, 1 de julio de 2012

Sostiene Pereira...

Esta preciosa librería de segunda mano y antigüedades se encuentra en Granada, en un extremo de la calle Elvira, justo donde Arco Elvira. Recibe el nombre por la novela homónima de Tabucchi, que falleció hace poco, poco. La importancia de esta librería en la trama de El Desencantador es nula, aunque aparece en uno de los últimos capítulos, y es un homenaje a la ciudad, al Albaycín, a la literatura y a la capacidad de soñar.

lunes, 28 de mayo de 2012

Personas especiales

Damián se empezaba a convencer de que las mujeres debían ser todas como ella, de que Adriana, cuando fuera mayor, sería como ella, porque Adriana leía a todas horas, y las personas que leen libros, como aquellos que ven películas, que hacen películas, directores, actores, escritores, lectores, no podían ser malos y no se conformarían con cualquier tipo de vida. 

miércoles, 4 de abril de 2012

El olor de las novelas

Cada novela huele de una forma, como suena de una forma distinta según su gestación. Cuando comencé a escribir El Desencantador, ya olía mi vida a té rojo Hornimans con ciruela y anís. Luego, cuando me fui a vivir a Swansea, se le impregnó un poco el olor a salitre de las playas galesas. Luego un poco de olor a hospital que le vino muy bien para según qué partes de la novela, para qué engañarnos, y olor a marihuana y a gato y a perro, aunque no haya un solo perro en todo el libro. También huele a Nocilla, a más té (he tomado mucho té durante la redacción de esta novela), y también viene impregnada de Cocacola y tinta negra.

Registrada

El Desencantador ya se encuentra registrada en el Registro de la Propiedad Intelectual, para evitarme sorpresas de ningún tipo. Además, ya ha pasado tres correcciones: la primera mía, la de una amiga, Rocío, filóloga inglesa y lectora entregada, y una tercera mía donde he encontrado más erratas absurdas. Ahora toca plantearme cuál va a ser el próximo paso: contactar con una editorial directamente o estudiar la posibilidad de algún premio literario de novela juvenil. Igual lo intento todo. Cada día creo más en esta novela.

martes, 7 de febrero de 2012

El cine

El Desencantador está protagonizada por un cinéfilo. Cuando yo era pequeño, vivía en Bélmez de la Moraleda, mi pueblo. Ahí no había cine ni videoclub o algo parecido, y en mi casa no se solía ver cine más allá de las películas que emitían por televisión. De este modo, aunque supongo que siempre me apasionó, nunca tuve la ocasión de empaparme de esta maravilla que supone la magia del cine. Con dieciséis, diecisiete años, cuando viajaba a Granada, solía comprar de vez en cuando alguna película. Compraba todos los meses las dos revistas de cine que llegaban al pueblo, Fotogramas y Cinemanía. Me encantaba leer sobre cine. Comencé a memorizar repartos completos de películas que no había visto. Era una aproximación curiosa al cine, desde el papel en lugar de la pantalla. En cualquier caso, esto me conformó un bagaje y cierto criterio. Comencé a comprar películas como 21 gramos, 2046 o Lost in translation, por citar tres ejemplos. Las amaba. Por eso, cuando llegué con 18 recién cumplidos a Granada, me hice socio de un cineclub y todas las semanas iba una o dos veces al cine, no importaba si solo o acompañado.  Veía todo el cine que podía, todo el cine que no había visto en quince, dieciséis años. No dejaba de ver cine de los mejores directores, de las mejores tradiciones, de los mejores festivales. Me hice un poco elitista. Del mismo modo, empecé a escribir crítica cinematográfica en mi blog personal. De ahí llegué a otros muchos blogs y conocí gente brillante en Internet que amaba tanto el cine como yo, pero que sabían mucho más. Me ofrecieron la ocasión de colaborar con la revista Cinempatía, como hago desde 2007 con nula regularidad. Eso me hizo colaborar con otros medios, conocer más gente y más cine. Amar el cine, podría decirse, por encima de la literatura.
     Por lo general, a los protagonistas de mis historias les gusta la cultura: música, cine, literatura... porque no concibo el mundo sin esto. El mundo sería horrible sin cultura, tan gris todo. Damián, el prota de esta novela, no podía ser menos. De hecho, es mucho más: ama tanto el cine que le gustaría ser director, pero aún es muy joven, tiene 14 años. De todos modos, eso no le impide disfrutar y saber de actuaciones, planos, guiones, iluminación...
     Por eso el cine es una parte indispensable de la novela. No sólo en la personalidad del protagonista, sino en el desarrollo de la historia y la forma de redactarla. La presentación de ciertas partes del libro son eminentemente cinematográficas, y si pudiera serían fragmentos de películas, pero es parte de la magia de la literatura: abstraerte a donde el escritor quiera.
     Muchas veces he lamentado no haber tenido la ocasión de beber toda la cultura, todos los referentes culturales que otros sí pudieron, no haber tenido el estímulo. Descubrí la biblioteca del pueblo por un amigo y eso me cambió la vida. Desde entonces, iba todos los días. Mis padres no fueron quienes me llevaron a la biblioteca, me llevó un amigo con 9, 10 años, no sé bien. Al cine no me llevó nadie, y por eso espero que a Damián lo hayan guiado tan bien como yo querría. Por eso sus padres, como impronta y demiurgos, tienen un papel tan relevante en la vida de Damián.


Lo dicho: Luces. Cámaras. ¡Acción!

martes, 20 de diciembre de 2011

Promesa

Ahora mismo estoy escribiendo una novela y dos o tres en proyecto. Para la que estoy escribiendo, El Desencantador, me hice con una biografía de Marilyn Monroe, porque la chica aparece en un par de capítulos o tres, sólo eso, pero son decisivos y no quería desperdiciar el caramelo. En cuanto a la novela que estoy proyectando escribir cuando acabe El Desencantador, me la estoy preparando concienzudamente a base de leer las novelas más importantes de Lewis Carroll: Alicia en el País de las Maravillas y Al otro lado del espejo. No, no son meras fantasías infantiles. Tenéis que saber que Lewis Carroll no era el nombre del autor, sino su pseudónimo, y que este tipo era matemático y juega mucho con la lógica, los juegos de palabra y referencias a la cultura popular de la época. Aunque he de reconocer que tanta cartita y juego con las niñas me da un no sé qué de mal rollo pedófilo. Lo mismo es porque también he empezado a leerme Lolita de Nabokov, aunque no tenga nada que ver con el País de las Maravillas. Creo que mi novela en Wonderland promete bastante. Espero no equivocarme.

domingo, 19 de junio de 2011

Ejercicio de clase 1: Describe a uno de tus compañeros


Se llama Damián y tiene trece años. Tiene los ojos marrones, el pelo rubio y la nariz un poco grande. No es ni muy alto ni muy bajo, y tampoco está muy gordo ni delgado. Siempre lleva sus deportivas azules y a veces lleva camisa porque su madre le obliga pero a él no le gustan. Sus aficiones son pasar las tardes en la calle con sus amigos y ver películas raras.
A.A.L.

Voy a hablar de mi amigo Damián. Tiene 13 años aunque no es muy alto para su edad. Sus ojos son marrones y grandes, y su boca es bastante pequeña, como no habla mucho no la necesita más grande. Le gustan el chocolate, el cine y la natación. No le gustan el fútbol, la crema y los gatos. Es simpático y bastante listo, pero ante todo es un buen amigo.
F.L.C.

Damián es normal. No es ni alto ni bajo, ni gordo ni delgado. La única diferencia con los demás chicos de su edad es que sabe muchísimo de cine porque no le gusta el fútbol. Se come las uñas y por eso las tiene tan pequeñas, pero a veces se pone guantes para evitarlo. No tiene hermanos ni hermanas y vive con sus padres. Hace bastante que no se corta el pelo y ya le cae por debajo de las orejas, y por eso está siempre llevándose la mano para apartárselo de la cara. Como tiene problemas de memoria escribe todo lo que hace y siempre lleva una libreta encima. También apunta sus sueños todas las mañanas.
E.J.K.

Damián es un buen tío que lo ha pasado algo mal pero que ahora sabe dónde tiene los pies y sus amigos también lo sabemos. Siempre tiene alguna historia que contar para cuando acabamos un partido. Se come los bollycaos de dos en dos, es el mejor jugando a juegos viejos que le enseñan sus primos como las chapas o los tazos y es el único tío al que conozco que siempre está escribiendo cosas para no olvidarlas. Es muy educado y siempre tiene respuesta para todo.
R.L.U.

Adriana tiene el pelo rubio y rizado. Sus ojos tienen el iris verde como una esmeralda y brillan con la luz del sol. No es muy alta, y tampoco está gorda ni delgada. Lleva una pulsera azul y verde en la muñeca. El verde de la pulsera y el verde de los ojos se parecen mucho. Le gusta leer todos los libros que encuentra, los animales de la calle y las monedas de chocolate. Adriana es lista y aunque no estudia mucho siempre saca buenas notas sobre todo en conocimiento del medio. Casi siempre lleva vaqueros y camisetas negras porque sus primas francesas se las regalan. También se pone una cazadora amarilla con botones rojos.
 (para clase)

Adriana es toda sonrisa. Lo primero de lo que te das cuenta cuando la miras es de su boca pequeña porque siempre está riendo. Me perdería en sus ojos si pudiera. Siempre que hablamos me sostiene la mirada hasta que tengo que torcer la cabeza para dejar de mirarla a los ojos. Me gusta como se riza un mechón que le cae por delante del hombro, encontrarla leyendo hecha un ovillo bajo un árbol del parque y hablarle de películas porque siempre conoce algún libro que cuenta la misma historia. Es guapa, aunque no lo sabe. Lo mismo lo sabe y siempre está disimulando. Pero lo que me gusta más de ella es que, como yo, pertenece al bando de los perdedores que en el futuro seremos los vencedores. Y lo más importante es que ella fue la protagonista de mi primer sueño película.
(mi diario)